"CAPITALISMO SOCIAL"
& Viñetas "ELUCUBRACIONES SISTÉMICAS"
por Jesús Pérez Ramos

Artículo 4
Entrega: 18-4-2009


“¡Lo que ha estallado
es la burbuja de la Globalización, ilusos!”

Dejar al mercado y al juego que se traen entre sí la oferta y la demanda como factores que por su propia dinámica de funcionamiento acabarán solucionando todos los problemas, se ha demostrado ya hasta la saciedad e históricamente que no sólo es una panacea insostenible del capitalismo liberal, sino una fuente de desastres sociales de toda índole de entre las que cabe destacar inclusive las guerras entre los pueblos como síntoma de caos supremo.

Es cierto que desde la Revolución Industrial y principalmente como consecuencia de ésta, el libre mercado ha traído progreso, bienestar y riqueza sociales, pero ha sido con unas maneras las más de las veces impositivas que ha devenido sólo en beneficio de una parte menor de población del planeta Tierra a costa de una mayoría que continua en vías de desarrollo, cuando no sumida en el más absoluto subdesarrollo. Se me podrá decir que la situación en que se encuentra la mayoría es por culpa suya propia por no haber sabido o querido progresar en la forma en que lo ha hecho el Occidente industrializado, ahora también tecnificado e informatizado. De acuerdo, pero entonces los países subdesarrollados no tendrían por qué estar soportando los efectos, por ejemplo, del cambio climático, fruto de la sobreexplotación de recursos naturales llevada a cabo por cuenta, y beneficio mayor, de los países desarrollados.

         Gracias a la Telecomunicación, la Informática y principalmente Internet, la Tierra es ahora toda ella una suerte de aldea global en la que cualquier cosa que suceda en uno de sus lares, se sabe al momento, en tiempo real, en su correspondiente antípoda. Este es un fenómeno que desde los últimos suspiros del pasado siglo se conoce como Globalización. El sistema capitalista, como no podía ser de otro modo, encontró en la Globalización el caldo de cultivo ideal para su ensanchamiento, para una expansión absoluta que no ha sido capaz de frenar ningún muro fronterizo. Esta expansión se ha comportado como una burbuja que ha terminado, conforme a simple ley de Física elemental, por explotar. Ya sabemos de la explosión de muchas burbujas, pero sólo nos faltaba la de la Globalización como la mayor de las explosiones.

         No crean ustedes que la mayor crisis económica conocida hasta ahora desde el crack estadounidense de 1929 es como consecuencia del estallido de una burbuja multinacional más, también de origen estadounidense, faltaría más. No. Es el estallido de la burbuja de la propia Globalización, y puesto que ésta acaparó todo el espacio atmosférico vital, de ahí ahora la crisis en todos los sectores habidos y por haber a lo largo y ancho de la Tierra.

         Y no crean, también, que en la última cumbre del G-20 se han puesto ni siquiera las bases de la solución al problema de la situación financiera mundial actual, porque, o bien lo desconocen los que coincidieron en esa reunión o no han querido entrar cuando menos a analizar la raíz real (ya histórica) de dicho problema. Yo creo que ha sucedido lo segundo, pero ocurre que los resortes del capitalismo liberal se han reforzado tanto, precisamente con la Globalización, que los asistentes al G-20 han optado por reconocer los males bajo virtud diplomática antes que afrontarlos con valentía política (quizá por eso, porque son políticos).

         ¿Cuál es realmente la raíz del problema? Ya no me quedan ganas de escribir una enciclopedia sobre el asunto. Pero simplificando es ése, la propia Globalización.

         A ver. ¿Cómo concibe nadie que sea lógico, cabal y rentable (me refiero rentable a nivel social/global) que un país como España, por ejemplo, importe naranjas por un puerto y las exporte por otro? No lo entiendo. Y entendería menos que de cara al consumidor fueran más baratas en destino que en origen. Pero a lo que voy. Para que esas naranjas se transporten en avión, en barco o en camión de unos países a otros, ¡hace falta combustible! Aparte de logística, infraestructura administrativa, etcétera, etcétera. Con esta observación bien sencilla, apreciamos que estamos despilfarrando recursos naturales como son en este caso hidrocarburos, cuya combustión es precisamente una de las causas principales del calentamiento global.

         Se está empezando ya a hablar de la relocalización habida cuenta de que la deslocalización de empresas o centros de producción lejos de resultar un fenómeno rentable, se está convirtiendo en un problema serio de infraestructura, porque implica el transporte de los bienes de consumo hacia regiones muy alejadas de aquellas en las que se producen.

No seamos ilusos pues la única burbuja que ha estallado es la de la Globalización. Pues la deslocalización, que obedece a una competitividad simplista y desaforada, es tanto como desnudar a un santo para vestir a otro. Quiere decirse que en una región en la que se ha generado una estabilidad económica, y en no pocos casos tras superarse graves conflictos laborales y sociales de toda índole a lo largo de generaciones, no se puede dilapidar ese historial en favor de una búsqueda obsesiva de beneficios a corto plazo por desplazamiento de la productividad a otro confín. El problema de competitividad, si lo hubiere, hay que solucionarlo en todo caso en su lugar de origen, de lo contrario lo que realmente deslocalizamos es ese problema, con lo que se crea un círculo vicioso de alcance global que al final termina perjudicando a todos.

         Pienso que en esto tiene parte de culpa o gran culpa la OMC (Organización Mundial del Comercio), pues en realidad lo que debería organizar no es tanto un comercio mundial sino establecer regiones mundiales de comercio que más o menos vendrían a ser tantas como los continentes en que físicamente está dividido el planeta Tierra. Además cuando llega una crisis seria los países con mayor capacidad productiva y exportadora son los primeros en caer en la tentación de echar mano del proteccionismo aduanero contra los bienes de consumo de importación, perjudicando así a los países que sólo tienen capacidad de exportación, y que ven en esto la única salida para conseguir divisas aun en perjuicio notable de sus poblaciones que incluso pueden llegar a quedar desabastecidas de sus propios recursos naturales.

         No se trata de impedir el libre comercio entre naciones, sino de facilitar los intercambios entre origen y destino de los productos de los cuales se carecen en uno u otro extremo. Llevar agua al río, aparte de ser una idiotez, implica un esfuerzo y un gasto de energía... Claro, esto obliga a hacer inversiones sociales en regiones o áreas subdesarrolladas del mundo principalmente en sus sectores primarios de producción (agricultura, ganadería, pesca...). Se están empezando a observar progresos dignos bajo el amparo de pequeños préstamos personales en las regiones más deprimidas del mundo

         Con el modo prestamista que han observado hasta ahora el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional poniendo dinero a paladas en manos de gobiernos corruptos, cuando no déspotas, y bajo intereses hipotecantes, lo único que se ha conseguido es endeudar aún más a pueblos de por sí ya sumidos en la miseria.

         La Globalización hay que entenderla, y comprenderla, como una acción social a favor del ciudadano necesitado, sea cual sea su nacionalidad. A fin de cuentas si el capitalismo cree en la iniciativa personal del individuo, obvio es que vele por sus intereses... sobre todo si es un desdichado que no tiene ninguno.

          La actual crisis económica es debida a que las multinacionales, mayormente las multinacionales de las finanzas, han matado a su propia gallina de los huevos de oro y, que no es otra, que la misma Globalización. 

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